LA HISTORIA DEL AGRICULTOR, LA TIERRA Y LA COSECHA. POR SISSY ROSEMBROCK

Mateo 13:1-8 registra una interesante historia narrada por JESÚS como parte de su enseñanza acerca del Reino De Los Cielos (gobierno de Dios en la tierra).

Jesús dijo: “¿Qué les parece esto? Un agricultor plantó semillas. Al esparcir la semilla, una parte cayó en el camino y los pájaros se la comieron. Otra cayó en la grava; brotó rápidamente, pero no echó raíces, por lo que, al salir el sol, se marchitó con la misma rapidez. Otras cayeron en la maleza; al salir, fueron estranguladas por la maleza. Otras cayeron en tierra buena, y produjeron una cosecha más allá de sus sueños.”

Jesús hablaba en parábolas para darnos una visión del reino de DIOS, para que pudiésemos aprender cómo éste funciona, pero para entenderlo debemos tener disposición para escuchar la Voz del Señor:

Dios (El Agricultor) esparce la Semilla (Su Palabra= Las Buenas Noticias del Reino) con el fin de que la asimilemos, o sea que la hagamos parte de nosotros (de nuestra vida cotidiana, la incorporemos a nuestra manera de pensar y de vivir).
Nuestra Mente, es la tierra donde esta semilla es depositada
Y el tipo de terreno donde cae lo determinamos nosotros de acuerdo a nuestro nivel de receptividad y confianza en El Señor.

La semilla que cayó junto al camino y los pájaros la comieron, es cuando escuchamos o leemos La Palabra de Dios, pero se queda solo en la superficie de nuestro intelecto, entonces llega el Maligno y nos susurra argumentos y nos hace desconfiar de lo que EL SEÑOR nos ha dicho (¿A caso DIOS te dijo?) y se roba las promesas del Señor a través de la duda y la desconfianza.

La semilla que cayó en la grava, a penas y alcanza a germinar, pero no tiene raíces fuertes, No desarrolla convicciones y el calor de nuestras emociones la terminan quemando (EL SIENTO o EL NO SIENTO) se anteponen a la certeza de lo que esperamos o a la convicción de lo que aún no vemos. Las oscilantes emociones marchitan nuestra fe y nuestra esperanza.

La semilla que cayó en medio de la maleza (malas hierbas) es cuando escuchamos La Buena Noticia del Reino, pero los cardos de la preocupación y las vanas ilusiones de este mundo por conseguir más estrangulan LA PALABRA DEL SEÑOR, el afán del mundo nos sofoca y no nos permiten fructificar.

En cambio, La Semilla que cae EN BUENA TIERRA (en una mente saludable, renovada por DIOS) asimila, incorpora dentro de sí LA BUENA NOTICIA DEL REINO, sabe que DIOS no miente y que lo que ha prometido se cumplirá sí o sí… entonces permite que la semilla germine, crezca, florezca, fructifique y se reproduzca, produciendo una cosecha abundante más allá de lo soñado.

DIOS esparce a diario la Buena Semilla (La Buena Noticia del Reino en nuestra mente) nuestro nivel de confianza en Él será el que determine qué tipo de terreno será nuestra mente.

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