¿QUÉ PASA CUANDO NUESTRO HUÉSPED ES EL MIEDO? Por Sissy Rosembrock

El miedo es una emoción cuyo origen es alertarnos de una posible amenaza que supera nuestros recursos. Si la amenaza es real, el miedo, en este caso sería una reacción lógica que nos impulsa a protegernos y a buscar ayuda. Este tipo de miedo no es perjudicial sino que constituye un mecanismo de defensa ante un peligro que existe y nos amenaza en la realidad.

Sin embargo existen personas que conviven con el miedo, llegando incluso a tener ataques de pánico y se ven amenazados constantemente sin que haya un peligro real.
En este caso el miedo se convierte en un huésped hostil y abusivo, es un intruso que entra o permanece allí sin el permiso de nuestra mente.

La respuesta psicofisiológica del miedo es la ansiedad (estado de alerta donde toda la atención se enfoca hacia un posible peligro). Hasta ese punto es útil, pero cuando la ansiedad sobrepasa nuestra capacidad de controlarla se genera una sensación de angustia que nos hace incapaces de reaccionar.

Bíblicamente existen algunos consejos que podemos tomar para hacer frente al miedo: Pero no es algo que se logra con un chasquido de dedos, sino más bien con una disciplina que debemos cultivar a diario:

APRENDER A CONFIAR EN NUESTRO PADRE CELESTIAL
Confía en Dios desde el fondo de tu corazón
Debemos tener plena conciencia de la paternidad de DIOS, sabiendo que Él es nuestro Padre Celestial estaremos seguros de que nos ama incondicionalmente y que como nuestro Padre nos ama, nos guarda y nos cuida de cualquier peligro o sitiuación amenazante.

SOLTAR EL CONTROL Y DEPENDER DEL SEÑOR
no intentes resolver todo por tu cuenta.
Quizás una de las cosas que más nos producen miedo y ansiedad es no poder solventar las dificultades que se nos presenten y eso nos lleva a angustiarnos, pero debemos aprender a soltar el control y entregarle nuestras cargas al Señor, no es que nos vamos a desentender de nuestras responsabilidades, pero habrá cosas que solo podremos solucionar con la ayuda divina.

APRENDER A ESCUCHAR LA VERDAD DE DIOS (es básico para desechar el miedo).
Escucha la voz de Dios en todo lo que haces, donde quiera que vayas;
él es quien te mantendrá en el camino.
Dios siempre nos está hablando, es esa voz que inquieta nuestra conciencia y que nos dirige en al camino correcto. La voz de su Espíritu siempre va en consonacia con la Santa Escritura, porque la suma de toda su PALABRA ES VERDAD!!!

Por supuesto que existen muchos más consejos bíblicos para hacerle frente al temor, pero estos tres te servirán de punto de partida para que el miedo no se convierta en un huésped indeseado. Consejos tomados de Proverbios 3:5-6

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